22 jun. 2013

81 Las Flores


Usted quiere cambiar, quiere cambiar, está harto, quiere convertir su peso en dólar, pero el gobierno no lo deja, buuuuu, buuu, ¡quiero un dólar! Quiero conservar mi ¿cómo se dice? Miiii… poder adquisitivo en… no se, no se, yo quiero un dólar. No veo por qué el gobierno no me puede vender un dólar ¡Quiero mi dólar!
En fin, usted sigue ahí, con sus cositas, sus redes sociales, su dedito levantado, sus chupines y no puede cambiar. Ni siquiera sus pequeños hábitos alimenticios aunque sepa lo mal que le hacen. 
Ante este panorama tan angustiante lo único que le depara el destino es el de ganar una guita, volverse piola y salir a comprar cosas fundamentales como una funda nueva para la impresora 3D o un pack de minutos free para hablar sin limites sobre fitogeografía.
Pero… ¿cómo lograrlo? Si usted no sabe hacer nada de nada que genere dinero. Y que no genere dinero. O sea, olvídelo. ¡No, insensato! Siempre puede apostar alguno de sus órganos a la “Solitaria”. Por ejemplo su sistema simpático aún camina. ¡A apostar! ¡Corra, muchacho, corra!
¿No tiene el número? Y bueno, vea a su alrededor. Camine, camine, huela, sienta, vea, mire, observe, huela… ¿nada? Mire ahí: tercer encuentro internacional de críticos de rock nacional… misil teledirigido al cerebro. Cae fulminado en el regazo del gordo Penozzo.
Se le arma se le forma un jardín de flores acechantes, otro de flores del mal, uno de flores robadas, y otro de flores rotas. Una paloma muy agresiva, casi indestructible lo ataca con violencia. La golpea y vuelve más furiosa, herida. Una persona gato hecha con hojas de árboles lo convida con mate amargo. Se cruza con Andrea que lo chuponea y le dice que tiene tomate en los brackets. Otra vez una paloma moribunda le picotea la nuca y el cuero cabelludo. La espanta con anzuelos y garfios pinchudos.
Luego de varios minutos la cinta que transporta el equipaje se detiene y su valija no está allí. Pide que rápidamente el Doctor Pol  aplique la maniobra Hallpike pero no pasa nada. Todo sigue vibrando y aunque usted sabe que no está ocurriendo, a usted sí le está ocurriendo ¿capishe?
Algo con los cadáveres de Pompeya pero actuales, con saco y corbata y en actitud idiota, por ejemplo mandando un Twist.
Encara a alguien sentado tras unas rejas y le pregunta si es el poeta Fernández Huidobro, le dice que sí y sus perros lo chumban, a usted, yo estoy en la camuchi viendo a Biondi.
Dos mujeres bajo el haz de la luz del sol dentro de la cama se parecen-juntas-a Scarlett Johansson con un corpiño turquesa. Le chupa un pezón y se le pone duro como un balín. Le toca el chumino por sobre el pijama y siente los labios humedecerse.
Baja la escalera mirando las instrucciones y observa que hay chinos que toman de sus copitas como si fuera un arte marcial mientras usted busca camping en Gesell.
Se despierta sobresaltado con los aplausos a Joaquín López que acaba de contar una anécdota fantástica de cuando conoció personalmente a un rockero famoso y tomaron droga juntos, que plato. Aproveche y corra desgraciado ¡corra! Apueste al 81 y mañana me manda algo con una moto. O con un radio taxi, servicio de mensajería. O con un cadete. O mande a la señora que lo ayuda. No se, de alguna manera mandeme algo.