13 nov. 2012

62 Inundación

Pasan muchos más días y usted sigue haciendo la plancha, repitiendo cositas que escuchó por allí y lloriqueando por que nadie le reconoce su nada. Toma conciencia de su lengua y siente terror y asco. Entonces decide que su única escapatoria es conseguir un dinero y salir a gastarlo frenéticamente para ganarle a la inflación. Tiene que comprar. Revisa su alcancía de Papillón y encuentra con profunda decepción que solo tiene una figurita de Garrincha, una radiografía de su mano derecha, un heladito de Nesquik y papel picado. No importa, ¡tiene que apostar! Comienza a caminar a todo lo que da, que no es mucho, en dirección a la casa de quiniela, pero ¡atención! No tiene el número… Se desmorona frente a una tele y observa una seguidilla de programas de análisis político post 8N. Se entera que aparentemente luego del 14S la gente se convocó para el 8N y el gobierno apostó por el 7D. Por las dudas un grupo se auto convocó para el 4E. La réplica no se hizo esperar y el estado ya reservó el 13F, el 11M y el 9A. Entonces otros señaron el 18Ñ, el 27H, y el 11T, y cualquier combinación letra número existente o por inventarse en este planeta o en el universo. Cae fulminado… Zzzzzzzzzzzzz… Se le arma se le forma un tipo que lo ataca con el palo ese medieval que tiene una bola en la punta mientras habla por celular y demuele una mesa que los separa a golpes brutales. Aparentemente lo tiene arrinconado. Dos tipos muy cancheros despatarrados en sillones de plush se tiran nombres con cara de saber de lo que están hablando. Mueven la cabeza y las cejas: Heidegger… Benjamin… Hitler… Nietzche… En su afán de pertenecer a algún grupo de algo, se suma a unos juntadores de soretes de perro tan fundamentalistas y ecológicos que no utilizan bolsitas, o sea, agarran el sorol con la mano y lo tiran al tacho como si nada. Una voz desconocida le dice: mandame el capítulo uno y yo lo sigo. Un ciego en el subte pasa gritando: “Soy una persona ciega por que dios es muy malo y me hizo así. La gente es aún más mala y no quiere ayudarme ni con una moneda de 5. Los odio, igual si me dan algo, genial.”. Marta agarra y compra guasca convencida de que no puede perderse la “experiencia” de ser mamá. Compra con dinero un fluido repugnante de un ser anónimo. Guasca de nadie, de cualquiera. Luego engendra un ser viviente con cara desconocida aunque un poco parecido a Trotsky de grande. Una nena con aparatos fijos le grita a un arbolito de carne: Tu esqueleto va a ser el más feo del cementerio, que además se va a inundar y van a salir a flote todas las calaveras. En una oficina pública tipo de “derechos de autor” espera a Ale Saks. Frente a usted está sentado el gemelo de Alfonso Pícaro, recientemente fallecido a causa de este flagelo mundial conocido como la muerte. Viene a pedir guita de derechos de “cara” o algo así. Le dice que nadie le reconoce nada por tener la misma cara que su hermano. Que el gobierno no se hace cargo de este tema de la cara. En un bolsillo de su gamulán tiene una cabeza incomible de un caprino en una bandeja con carne de lechón muy roja. Se despierta, se seca la saliva que fue perdiendo por una de las comisuras, se pone los pantalones y ¡perdón! ¿por qué otra vez estaba con los pantalones bajos? No se, no se ¿qué hago? Nada, deje, súbaselos y corra a la casa de Bocho y Nela, ponga todo lo suyo al 62 y espere. Mañana va a tener poderes extraordinarios generados por el dinero.

11 nov. 2012

Como elegir el nombre para su bebé


Usted escuche bien, yo no, yo no tengo bebé por que no veo cual puede ser el incentivo de continuar la especie humana, que es realmente horripilante, sobre todo en estos días de calor. Sí es cierto que la “cosa bebé” genera una actividad tan intensiva que uno se olvida de uno mismo, detiene su insufrible monólogo interior y analiza por ejemplo si el tipo tiene un “coliquito” o si está “apachuchado”. En fin, el asunto es que de pronto hay un ser viviente en su casa, muy chiquito, apestosito y desnudo. Ahora hay que ponerle un nombre.
Grupo 1: el nombre homenaje. Son aquellos que aunque sean horripilantes, nos remiten a una especie de prócer de la familia, por ejemplo, el abuelo Evaristo o el bisabuelo Aaron, o la tía Bernardita. Solo se justifican cuando el aplicador del nombre, informa el origen sagrado: “Claro, le pusimos Julio César Eneas por un primo segundo de mi señora que falleció de cáncer linfático a los 9 años. Parece que era un genio”.
Grupo 2: Nombres comunes, repetidos, medio bíblicos. Por algún motivo, usted le pone un nombre tipo Juan, o Pedro, María o Lucas, como si no hubiera ya millones y millones de sujetos con estos nombres, pero como son bíblicos están bien, son a prueba de balas. No importa que usted jamás haya leído la biblia y no tenga la menor idea acerca del rol de Tadeo, Mateo o Magdalena. A usted le suenan bien. ¡Bajáte de ahí o te reviento Simón!
Grupo 3: Nombre ingenioso original. Como justamente no quiere caer en la mediocridad de un nombre muy usado, se inventa algo raro, tipo Dwizill, o Neptuniak. O Carlomango. La cosa es que el pibe ya arranca medio con un estigma muy visible de la boludez de sus padres. O sea, en algún momento va a estar en el jardín de infantes y le van a preguntar el nombre… “sí, me llamo Mordor”
Grupo 4: Nombre de desclasado. Usted es claramente un cheto copado, pero cree que está bueno ponerle a su hija o hijo un nombre utilizado por las clases bajas: Antonia, Juana, Vicente, generando combinaciones imposibles: Ramón José Wainstein.
Grupo 5: Nombre de fanático de la naturaleza. Por ejemplo Mar, o Agua, incluso Rocío, Madretierra, Luz y Luna. ¿Por que no Gas? O ¿Metal? O ¿Astato? Total, el gobierno mira para otro lado.
Grupo 6: Nombres de adulto anciano: Alberto, Arturo, Víctor, Marta.
Grupo 7: Nombres de artista favorito. Usted de pronto se declara fanático de algún artista (nadie lo sabía) y nombra a su cría con su nombre: Frida, Gala, Buñuelo, Monet, Mozart, Vargallosa, y así.
Grupo 8: Con mucha actitud de energúmeno, usted bautiza a su descendencia con el nombre de algún deportista del que es fanático: Enzo, Juan Román, Diegote, Ringo, Roñacastro. Por que no Stracqualursi.
Grupo 9: Nombres que usted cree que tienen onda, aunque usted no tiene onda. Y alberga la esperanza de que al menos en esto su descendencia sea mejor que usted: Malena, Camila, Eloy, Demián… 
Grupo 10: Nombre “homenaje político”. Usted está muy metido en política, y decide confirmar su compromiso con un nombre explicito: María Eva, Juan Domingo, Vladimir Illich, Julio Cesar Cleto, Adolfo,  y así. Cuando lo menciona pone cara de circunstancia. Sí, le decimos Duce.
Grupo 11: Luca. Por algún motivo cree que ponerle Luca a su hijo es una buena idea. Por el cantante italiano, ajá… En fin, después no se queje de que “hay mucha gente”. Efectivamente hay mucha gente, pero varios son suyos, son su gente. Así que, haga la fila, espere y calladito, que antes que usted hay 342 personas.