Usted
sigue en Saigon, moviéndose en cámara lenta en la habitación del hotel. Está
completamente acalambrado y llama a recepción para que le manden al hostiopata,
un médico que te saca todo los males a hostiazos. Pero parece que usted debe
mucho dinero y le han cortado el crédito. Desesperado descubre que no le queda
nada. Repasa mentalmente sus habilidades y cualidades y descubre que ninguna le
servirá para obtener divisas. Al borde del acv, decide que tiene que apostar a
la “solitaria”. Busca olfateando por la habitación y encuentra unas tiritas de
lijas usadas, tres corchos, una ballenita que habla… perdón, perdón, perdón…
¿no hay nada de valor real? Ah, si, acá hay un billete de 3 pa ´anga. Perfecto
¿qué espera?
Mientras
se arrastra a la casa de quinela, descubre que no tiene el número. Cae en un
profundo pozo depresivo y se rompe las piernas. Queda a oscuras, con doble
fractura expuesta y dice: “bueno, que se yo, por algo pasan las cosas ¿no?”. Se
acomoda lo mejor que puede y entra en el mundo de los sueños.
Se
le arma se le forma un grupo de turistas que pasea por el mar a bordo de un
gomón naranja. Es la zona de Puerto Madryn y ya no existen las ballenas pero
cada tres o cuatro minutos, pasa lentamente y por entre una bruma artificial, una
canoa con alguna “celebridad” remando muy seriamente: ¡Miren! ¡Ahí va Duilio
Marzio! Fotos y gritos de excitación. Por allá se acerca… ¿quién es ese? Ah,
si, ¡el Nene Bonardo! Que grande. ¡Uy dió! ¿Ese es Mateyko? Y así.
En
el subte toca el hombro de un anciano para que lo deje pasar y el hombre le
dice: estaba
pensando lejos y me asustó. Y bue, el mundo es horrible, lleno de gente hostil,
con una agresividad pasiva y reprimida.
Se sienta en un jardín que
alguien armó en medio de la selva y puede presenciar el comienzo de la lluvia,
las primeras gotas, pof-pof, caen sobre la tierra seca. Otra cae sobre una hoja
muy grande y le sacude el polvo. A toda velocidad pasa un tipo de traje andando
en skate por la Lugones. Tiene un sistema de múltiples ruedas tipo bulones
chicos. Parece muy estable y agarra buena velocidad.
Luego de quedar estupefacto
con la película, de sufrir con la secuela y dormirse en la precuela, se castiga
con la sicuela, si cuela cuela: una recopilación de todo el material sobrante
de la saga, incluyendo tomas en fuera de foco, accidentes, errores, partes en
las que no sacaron la tapa del lente y está todo negro, puteadas del director,
videos caseros de la familia del editor y escenas de otras películas del mismo
director que también sobraron.
La luz de una linterna le
deja ver a una mujer con ojos de tortuga. Pero no parecidos a los ojos de una
tortuga. Una mujer que tiene los ojos de una tortuga, una moda que han impuesto
los cirujanos plásticos: labios de bótox, pómulos de clan Yoma, ojos de
tortuga.
Reacomode sus huesos, crac,
eso no es hueso, dejelo así. Trepe a la superficie y despídase del pozo. Ahora
no pierda más tiempo y ¡corra! Corra como un árbol, crac, crac, crac. A la casa
de quinela a apostar todo al 85. Le garantizo que mañana se sentirá como nuevo,
otra persona, comienza de cero, tabula rasa, eso. Si, si, podrá comprar
palmitos, salmón y agua tónica.
