11 ene. 2011

Horrorscopo 2011!

Enero: una vez más comienza con su irritante listita de “cosas que tiene que hacer” en este año tan nuevito que comienza. Inténtelo. No, no, me río. Haga. Anote.

Sufre “el síndrome de creer que la heladera está abierta”. Trabaja en sus cosas, intenta concentrarse, pero cada tanto tiene que mirar hacia la heladera, por que usted la vio abierta ¿ve? ¡Está abierta! Pero no. Y así todo el día, para siempre.

Febrero: No sabe si arrancar el año ya ya ya, o postergar todo hasta Marzo. Hay que regular.

Repasando su agenda del año anterior, usted comprueba que tuvo un año muy mediocre y anodino, igual a, supongamos, el 2004. Trámites, cositas, dudas, cosas tachadas, el cumple de Juan Blas, en fin, un año que se podría no haber vivido, como tantos libros que se podrían no haber escrito. Ahora ya está, déjelo ahí.

Por la tarde y viendo la tele, se pregunta ¿Qué significa “panelista hot”? ¿dice la palabra verga? ¿habla de garrrrchaaaar? ¿Tiene fiebre? ¿pone paneles calientes?

Marzo: El mes más ñoño del año. Ah, el señor se anotó en un curso de esgrima! Este año se anima a “más”. Además, usted quiere ingresar a algún club, secta, logia, cofradía, grupo. Pero no se puede. Siempre le falta algo. Prueba en Alcohólicos Anónimos… Anónimo es, bien, pero ¿es alcohólico? Hace el test y de nuevo, le da que casi casi si, pero todavía no. Le falta un puntito.

Abril: ¿Acá está eso de la semana santa? Bueh, algo es algo. Primeros fiascos y abandonos de proyectus varios. Si, devuelva el violín, no es lo suyo. No, lo del deporte extremo menos. No trate de llamar la atención, tampoco le va a funcionar, solo va a lograr que lo internen por hincha pelotas. No, no le puedo prestar atención por que ya se que no me la va a devolver.

Mayo: Frío. Día del trabajador, pero usted no es ¿o eso que hace es trabajar? Más dudas y replanteos. Cree que aún puede torcer el destino de este año con número tan raro. Difícil. Mayo es un mes en el que muere mucha gente, así que abríguese y tome juguitos. Ojo con el Yeti.

Junio: Empiezan los bodrios con sus cumpleaños ooootra vez, todos los años lo mismo! Qué ganas de joder.

Usted cumple años, una vez más. Ah, bueno, ¡que original! Y le agarra la ansiedad esa de qué hacer, en donde, cuando, cuánto, por qué, a qué hora. Analiza y descarta: Un bar muy amanerado de Palermo con mozos disfrazados de animales en vías de extinción, la casa de Duilio, que tiene terraza y parrilla y varios saca corchos, el restaurante ese tan copante en San Telmo que tiene Pindy y Tab, en fin, pasa a “mejor no hago nada” y los que llamen que pasen por el peaje de Glew, que voy a estar ahí, con todo mi querido ego metido en una pequeña cabina de peaje. Si, entramos justo justo ahí.

Julio: Posibilidades de dar un buen golpe de timón, a alguien malo en el cráneo.

Aprende en un curso carísimo, a caer como los dibujitos de Condorito, y le sale muy bien lo de dejar las patitas hacia arriba ¡Plop!

Agosto: ¿Cómo que te vas de vacaciones de invierno? ¿Qué sos, estudiante?

Más superficialidades y falta de compromiso con el proyecto vida. Acepta su incapacidad para cuidar un cactus. ¿O sea que animales y humanos mejor no? Mejor no. Pruebe con piedras.

Septiembre: Poca energía y muy mal focalizada. Comienza a sospechar que es otro año mal gastado. Se obsesiona con anotar frases y preguntarle a los demás humanos quien las dijo. Cree que vive en un concurso de preguntas y respuestas, todo sobreexcitado:

¿QUIÉN DIJO ESTO? dice con un megáfono apuntándole a la cara a sus pobres interlocutores.

I can´t forget but i don´t remember what. (Y pone cara de "soy un tipo fasci-nante)

Al final ¡te hacés odiar al pedo!

Hay días en que no extraño para nada mi memoria.

Finalmente grita: ¡Tiempo!

Y usted mismo responde en el acto: ¿Macarada Pol?¿Leonard Cohen? ¿Dani The O?¿Moe, Larry, Moe? ¿La Garra?¿Quico? ¿Hunter Thompson?

Aprende el significado de las siguientes palabras y las olvida automáticamente, a los 20 minutos: Galimatías-zarzo-clorótica.

Octubre: Confirmado, es otro año mal gastado.

Decide sorprender a la humanidad y se pega los dedos de las manos con la gotita, convirtiéndolos en dos “montoncitos”. Escribe un “paper”: Cosas que se pueden hacer y cosas que no se pueden hacer con el montoncito de dedos. Cambia su personalidad por que lo que le sale mejor es justamente hacer montoncito con los dedos. Y pensar que en Octubre hicieron la revolución Rusa. La-men-ta-ble!

Noviembre: El mes de los permisos y las corruptelas. El Viernes de los meses. Recibe invitaciones imposibles: vénganse a nuestra cabaña a charlar… no, mejor no, gracias.

Entonces agarra y se corta todo lo que le queda a nivel piloso. Al ras. Uh, que jugado, ¡que revolucionario! Se ha cortado toda la secreción que le surge del cuero cabelludo. Ahora sí, un mundo nuevo es posible. Con gente como usted, otro país, puede andar. Usted agarra, se corta el pelo y ¡zas! La vida ya no es lo que era. Usted ahora anda “en algo”, está metido “en una”. Claro, se ha cortado el pelo mucho. ¿Y las uñas? ¿qué pasa con las uñas?

Diciembre: Otra vez en la nada. Puede ir al Santa Lucía a hacer una consulta preventiva.

Usted atraviesa el monitor de su computadora con un cuchillo de caza, a ver que pasa: ¡se rompe! Intenta imponer una moda polémica: botas de ortopedia, férulas, y zapatones. Por último y para mantener el crecimiento del país, sale a atacar autos a mazazos como si fuera un mecánico un poco brusco y no solicitado: ¿te lo arreglo? Hostias, hostias, y más hostias! Ya está fiera. Son 89 pesos.

Y si llegó a Diciembre relájese, pida una tónica y arranque de nuevo, ya falta menos. Feliz año amiguitos!