14/11/2011

Policía del sonido


Usted, baje el volumen del ringtone por favor. A ver si aflojamos con la voz un poquito señora que no nos interesa si su hijo está usando aparatos movibles o si su suegra prepara el lechón con perejil. Eh, usted, apague esa música de mierda! Gracias. Sintonizando bien, sintonizando bien la puta madre! ¿Qué tiene en la oreja ¿un tornillo? hijo de puta! ¿no se da cuenta que suena para el orto? Apague, por dios, apague.

Mientras tanto el ala dura del hitlerismo encubierto, decide obligar a los restaurantes a agregar la siguiente leyenda cuando el plato es abundante: “plato para compartir o para gordos”.

Y ya que estamos en esta cosa de gordos, los dejo en compañía de alguien que sabe del tema:

Joaquín Lopez, analista del sistema.

Hoy: los gordos

Vamos a ver. Unos que se vienen haciendo los inocentes pero que tienen bastante culpa de que el mundo sea horripilante son los gordos y las gordas. Me refiero a los gordos muy gordos. El tema es complejo pero lo voy a explicar para que todos puedan entenderlo.

El sistema produce, un suponer, cuarenta pixas ¿si? ¿me siguen? Es metafórico. De pronto viene un señor, agarra y se come una ¿si? Hasta ahí vamos bien. Después viene una señora y se come, media pixa ¿me siguen? No se distraigan. No miren el telefonito, la papa está acá. Otro tipo se come, por decir algo, 4 porciones y una faina ¿Entonces? Perá, perá... Acá, acá, es donde empieza el problema: llega un gordo y se come 3 grandes de jamón y morrones, 4 fainas y una chica de fugazzeta, por que no olvidemos que es gordo, muy gordo. Además se toma un licuado de banana con leche. Y este es el meollo del problema. Afuera, hay personas que no comieron nada, ninguna pixa. Desnutridos, hambrientos, famélicos, jamelgos, fakires, galgos, eskeletors que no accedieron ni a una porción de pixa ¿y por qué? Por que vino un gordo y se las comió. Si ese gordo, en vez de hacerse la victima de una “enfermedad”, cerrara un poco el hocico, el sistema se las arreglaría-reduciendo ganancias-para que todos coman su pixa. Fin del problema. Es así, ya lo decía un eléctrico de canal 2: “donde hay gordo, hay drama”. La próxima analizaremos como el sistema se queda siempre con el vuelto. Adios.

Y por otro lado, este hombre cumple 65 años. Larga vida para usted.