16/10/2011

11 Minero


Aparentemente la pegó en algo. Si, creer o reventar, pero finalmente usted ganó en una cosa. No se sabe bien en qué ni como, pero lo hizo ¿entonces? ¡Tiene una guita! ¡A festejar hijo de puto! ¡A descorchar, a tomar milonga! ¡Vaaamos se armó! ¡Que la sigan chup…! Eh, eh, eh, epa, ojito… ¿qué dijimos? ¿qué dijimos? ¿en qué habíamos quedado? Bueno, bueno, perdón. “Nada de vendetas ni de resentimientos, ni exabruptos. A festejar civilizadamente. Sin convertir la libertad en li-ber-ti-na-je”. Está bien, está bien, vida buena.

Como ahora tiene una guita importante comienza a elucubrar y se da cuenta de que no sabe qué hacer con tanta plata y entra nuevamente en crisis. Buuu, buuu, ahora tengo plata y no se muy bien para qué, buuu, buuu, voy a morir siendo espectador pasivo ¡espectador! un poquito al cine otro poquito al teatro, buuu, buuu, una exposición de aquello, buuu, un bobito espectador frente a un monitor extra chato de plasma humano de 87 nano pulgadas, buuu… y de repente ¡una revelación! ¡una revelación! ¡Siii! Tengo que apostar toda esta pasta y multiplicarla, eso despejaría estas estúpidas dudas ¿seguro? Si, ¡maldito tibio timorato! juéguese a todo o nada. Toro o nada. Y le quiero avisar que me cae mal. No se como lo aguanto. Siga de una vez.

Necesita el numerito, la clave, la espoleta de la granada, el botón de eject, la clave del amor. En fin. Se arrastra cuerpo a tierra por el micro centro hasta ensangrentarse los codos y las rodillas y se mete en una “cueva”. Todos murmuran sus propósitos: mmnmchequemmnn… ssshhhseeurosshh… vengo de parte de Hooooraaahhhhciooohhmmmmmnmm… caaaaaambiooooo… doooolaaarshhhh…

Al tercer murmullo cae fulminado en un sillón de cuerina beige junto a un gordo muy sospechoso que lee la nueva ley de servicio doméstico.

Se le arma se le forma un tipo que camina por un parque con un amigo. El cielo está color uva negra. Una pelota de fútbol se acerca rodando a sus pies. Al devolverla de un puntinazo, la pelota se estrella con el único árbol de toda la zona, un Fresno que da paltas. El amigo le grita en la cara: ¡qué yeta sos hijo de puta, eh!

De la laguna sale un señor con piel de alce y opina: “alguien que se muere y deja un patrimonio de 7000 millones de dólares no me merece ningún respeto. Habrá inventado el portátil con música y la pendorcha inalámbrica, pero me parece un tremendo angurriento hijo de mil puta, que sin duda ha colaborado a que el mundo sea tan horripilante como es”.

En la heladería pide uno chiquito de nuez moscada y Gordini. En un monitor se ve un reallity show que transcurre en un geriátrico. Una voz en off irritante describe una pelea terrible entre dos viejitos que están en sus sillas de ruedas e ignoran la existencia el uno del otro. El locutor grita sacado que son imágenes escalofriantes. Las enfermeras y José María les dan “tripis para que no se apalanquen”.

Una mantis gigante se para frente a usted, lo mira fijo y abre las alas dejando al descubierto un sistema de pantallas entre digital y biológico, justo en su panza. En ella se pueden ver las caras aterradas de todas sus victimas en el instante de ser devorados. Es una secuencia terrorífica de primeros planos de seres de todo tipo, antes de morir. Parece que usted es el próximo.

Un minero con cuerpo de mujer y dos cuernos finitos revisa una porción de asado en su plato y detecta que tiene algo congelado adentro. Mientras lo mira se va convirtiendo en un flan sin dulce de leche. El asado, no el minero.

Levanta el casco y sale una araña a la que le perdonaron la vida dos veces. Ahora vuelve agitada, súper obesa y camina torpemente por la pared. Alguien me pide que la mate pero no encuentro el calzado adecuado ni el rifle de gas Nerón.

Un maní viviente en bermudas le manda saludos desde California vía señales de humo.

Abra los ojos de a poco y prepárese para ver a mucho garca trajeado con cara de naipe especulando. Si volvió con una, acomode y preocúpese, usted no anda muy bien.

Ahora sí, a la calle ¡corra Lolo, corra! A la casa de quiniela a la gran jugada final: todo el paquete al 11. Mañana, día de renuncias y desubicaciones en general.