23/09/2011

08 Incendio

¿Como sigue vivo? Buuuuuu, buuuuuu, volví a perder en algo, buuuuuu, buuuuu, nadie me da premios ni nada, buuuu, buuuu, quiero reconocimientos, resarcimientos, indemnizaciones, practicar vendetas, buuuu, buuuu, quiero gritar que alguien la tiene adentro, buuuu, buuuu, revancha, revancha. Pero no. No, no, no, no. Nada de nada de nada. Derrota, fracaso, humillación. Perdedoooor, peeeerdedoooor! Le canturrea un cruel y apestoso niño de 8 años.

Bosteza y abre su libretita de falso profeta y relee su propia letrita de acomplejadito. Dice lo siguientito: que bobito, no tiene ni un pesito. Con la cantidad de posibilidades ilimitadas que ofrece el sistema capitalista y en especial esta increíble primavera kirnchenrista, y usted no tiene un sope, ¡no sabe, no sabe! Buuu, buu, soy un pobre de clase media, buuu, ni siquiera tengo la dignidad de un pobre pobre pobre, buuu, buuu, quiero consumir cosas y no puedo. Tengo manos pequeñas, buuu. Bueno, bueno.

Al final, en la última página dice también que no olvide que siempre siempre puede jugarse la vida apostando toda a… La solitaria. Y además hay un billete de 23 dragmas enrolladito ¡Listo! A la casa de Bocho y Nela a apostar, corra, ¡corra por mil demonios!! Alto, quieto, quieto, ohhhhh... ¿y el número? ¿Eh? ¿y el número? ¿Lo sabe, lo tiene? ¿eh?...Ahh, ah, ah, ah, ah, ahí, ahí, ahí me partiste al medio, me rompiste la bocha... No, ni idea. ¿qué hago? Buuu, buuu ¡basta hija de puta! ¡Sea hombre!

Entonces decide buscar el lugar apropiado para viajar al mundo de la realidad y traerse el dato correcto. Camina con un nudo en la garganta hasta que aparece el oasis sagrado: Osvaldo Daicich explica su sensacional obra cinematográfica ¡Listo! Ni que estuviese arreglado. Entra a los empujones y se acomoda entre algunos estudiantes de imagen y sonido, gente de centro izquierda y familiares del expositor. En instantes, la voz y la cara del susodicho lo noquea fulminado y cae en un estado de trance profundo.

Se le arma se le forma se le alfombra un bar. En una mesa cercana hay 5 o 6 personas sentadas conversando todos al mismo tiempo. O sea, hablan los 5 o 6 al mismo tiempo superpuestos y se entienden. Dos de los hablantes son gemelos o clones y medio malitos. Otro del grupo grita: ¡no picture! ¡no picture! Y sigue comiendo helado de canela. Pero nadie le estaba sacando fotos. De la mollera pelada le siguen saliendo migas de pan seco, colillas de cigarrillo Parliament y cositas tipo bollitos de papel de caramelos, y algunos boletos que incluyen el número 08. Se prende fuego el asiento del medio de atrás. Nadie dice ni hace nada. Nos sentamos en los otros lugares, todos viajamos muertos y en silencio.

Mira un cartel propagandístico: Puerto Latio, un lugar en el que nunca oscurece ni sale el sol. Pero en donde vive un gato muy grande y malo que usa un bozal como el de Hannibal Lecter, pero con tachas plateadas. Usted le muestra a su madre como se lo puede levantar del pellejo. Prueba todo tembloroso pero es realmente muy pesado. El gato lo mira serio y mal, hinchado las bolas.

Alberto construye una biblioteca en su pared, toda hecha con tiritas, palitos y fierro, tapizada con retazos de tela. Le ofrezco desmantelarla de manera gratuita. Casi estoy dispuesto a pagar algo con tal de desmantelar, destruir, tirar, quemar, prender fuego, ¡fuego! ¡fuego! ¡fuego! ¡Mo, Larry, mo! ¡Fuego! ¡Esa cosa quiso matarme! ¡Esa cosa quiso matarme! ¡Mo, Larry, mo!

Abra los ojos de a poco. No olvide que el tipo sigue ahí balbuceando sus teorías conservadoras. Si trajo una dura y seca, localice a alguna estudiante de “guión cinematográfico III” con polera negra y pezones y que se la sienta al pasar. Acá está mi Plot hermanita. Y luego corra ¡corra! Se presenta en lo de Bocho y Nela y le pone todos esos valiosos dragmas griegos al 08 ¿Mañana? ¡Uh, mañana! ¡Encima existe mañana! Anchoitas sobre un pan con manteca, pantuflas y vino fino natural.