26 mar. 2007

96 Marido



Su señora lo mandó a hacer las compras, con una listita muy humillante, porque parece que usted sino compra cualquier cosa. Llena su carrito, que anda medio mal, se acerca a la fila más larga y más lenta, porque tiene un don para eso, y se apalanca sobre sus provisiones. La música, la falta de oxigeno y el sonido de la caja, lo van relajando, y se va durmiendo, de pie y con los ojos abiertos, si, y también con una leve erección que obtuvo en la zona de productos de limpieza, vaya usted a saber porque.
Se le forma una planta cardo retráctil a la que estira por sus nódulos, un perro con un toallón de turbante, en la canasta de una bicicleta, que canta en español con acento y usted llega a una casa y agoniza toda la noche. Al amanecer, un tipo vestido de blanco le dice: que tengas un buen viaje y lo entierra en barro, vivo. Usted se saca una cuereta del talón, creyendo que es parte de su cuerpo, pero resulta ser una cinta de caucho de unas zapatillas. Se preocupa y saluda al perro negro que tiene fiebre. Lo tapa con diarios y en 10 minutos se levanta curado y riéndose. Entonces, encuentra un libro de relatos de mujeres. Son hojas grandes y a dos columnas. Cada hoja tiene mucho reborde, fileteo, y corta como la san puta. A medida que lee y se interesa por las historias, las letras retroceden y se hacen más chiquitas, pero se amplían los detalles, cada vez más pornográficos. Deje el carro lleno, pase por entre la gente que hace la fila atrapada, que se la sientan, y una vez en la calle camine a pasos cortos, un pie por baldosa, hasta llegar a su agencia favorita y apueste todo el dinero de la compra, después me cuenta.

16 mar. 2007

46 Tomates



Usted vuelve a usar aparatos dentales. Es una resolución del gobierno. Está recostado en el sillón de su ortodoncista. Tiene el tubito ese que succiona la saliva, y un babero. Su aspecto es inmundo. El suyo, no me mire. Recibe una dosis de anestesia y comienza a sentir un agradable hormigueo. Su ortodoncista se retira unos minutos, y usted aprovecha para completar la dosis. Se comienza a relajar y duerme el sueño bruto. El sueño de la anestesia.
Se le arma por ahí, un animal gorila que le dice que tiene la misión de alimentar al Manco Paz con tiritas de papas fritas cortadas con tijeras y banana madura con cáscara.
Alguien le muestra un dedo cortado y se ve el interior, seco, sin hueso, ni venas, como un paté listo para comer.
Otto hace una exposición, titulada: “El Draconiano”, con un totem de 2 metros de alto y muy ancho, con forma cilíndrica, y miles de retazos de colores pegados y unos paneles que giran.
El está vestido de operario y pide a los visitantes desprevenidos que pongan el dedo para que haga el nudo. Ni usted ni yo. Ahí es cuándo se dispara una fotografía del instante del nudo. El fotografiado no se entera. Le avisan que a partir de ahora, una pareja puede tener un hijo y si a los 15 meses no están satisfechos con la producción, pueden comerlo. Entonces visitan su casa unos amigos que han tenido siamesas rubias, pegadas en la cabeza y las rodillas. Ya se han comido a una, y traen a la restante para la cena. La nena gatea y camina encorvada por la casa. Come todo lo que encuentra y se golpea. Usted lucha contra un gorro de lana, al que quiere calzarse como short y justo se le acaban las vitaminas C y el cartílago de tiburón.
Ve que hay ascensores con premios, estilo tragamonedas. Según al piso al que va, si sube o baja, pueden salir monedas, es acumulativo y el ascensorista ronco le dice que su Labeo bicolor ha muerto, pero no se preocupe, está en el cielo de los peces y lo espera.
La ortodoncista lo despierta mientras le saca choricitos de algodón de la boca y le seca las babas inmundas que le cuelgan. Póngase una máscara de Cámpora, y camine muy seriamente por entre los autos, a la casa de quiniela, pero juegue a “la Solitaria”, hoy es su día, no lo dude.

11 mar. 2007

01 Agua




Usted mete basura en un tacho. Pero resulta que no es un tacho, es un policía federal, con pechera naranja, que como estaba quietito, usted lo confundió. Ahora está en una celda de la seccional 23. Comienza la excavación de un túnel con una cucharita, pero se cansa muy rápidamente. No olvidemos que usted es muy flojito. Entonces se recuesta en el catre, se tapa con los clasificados de un diario, y mientras mira los valores de los lotes en los barrios cerrados, se va quedando dormido.
Se le forma una pista de hielo para patinar, con un corte de luz y ve un pez que se ahoga en un tacho sin agua. Se arquea y abre sus branquias al máximo. Se le desorbitan los ojos. Alguien le dice a usted-por favor nunca olvidemos que se trata de usted-que “más que un reportaje fue una fellatio”. Ve una selva tropical en la que se respira violencia irracional a tope entre negros motas, muy gordos. Se revientan contra las paredes. Busca ayuda en unos bomberos rojos y mira a unas chicas que bailan ula-ula con música tecno.
Una se asoma a su escondite desesperada, la protege, y piensa que eso le da derecho a cogerla, pero no. Le toca medirse con negros de pijas trenzadas que concursan en masturbación doble.
Usted abona el boleto, y el cambio, está constituido por: tapitas agujereadas, botones, palitos y fósforos viejos. Reclama, y el chofer dice, “ah! Cierto, tomá, y le agrega un embudo plástico.
Se muerde la lengua y se despierta. Llame al carcelero, pida perdón por haberlo confundido con un tacho de basura, salga despacito, caminando, y una vez en la calle, si, corra como el demonio, corra hasta bla bla bla y bla bla bla. Y bla bla. Bla. Hasta hacerse multi multi.

8 mar. 2007

9 Arroyo




Usted pensó que podía cambiar, pero no puede. Esta cada día más pelotudo. Entonces agarra y se va a pescar, pero antes come 3 jaivas, 5 piures y 8 picorocos. Se va quedando dormido, con la línea sumergida. Su sueño es pesado y casi no respira.
La imagen que se le arma en ese sector es muy nítida: se ve a usted mismo recolectando todos los carteles de publicidad de una marca, por toda la ciudad, y llevándoselos al dueño. Le dice que los encontró y se los trae de onda. Entonces se mira la suela y ve que pisó de nuevo. Uy dios mio! Ya está otra vez con el temita ese de la caca. Haga algo, en serio se lo digo, usted está muy mal.
Observa una conferencia de prensa de Domingo Cavallo, en la que anuncia que a partir de ahora se va a dedicar al rock, pero antes tiene que atravesar una nube de avispas y helicópteros de la lluvia. En el piso, piedritas, mosaicos rotos y vidrio molido. Ahora va a rendir un examen oral, escrito y anal. Inmediatamente, le avisan por un megáfono, que usted traga peces carassius naranjas, blancos y telescopicus, que flotan en el aire. Le apena masticarlos, y los traga. Siguen vivos en el interior de su cuerpo. Disculpeme, pero mucha caca, mucho tragar ¿usted no sera homo-sexual?
Tiene un tatuaje en un brazo izquierdo que dice “odio a Cezanne”, prepara un pulpo a la gallega, dandole hostias contra la pared y mira muy triste que el gato gris se ahorcó con una soga.
Lo despierta un tironeo en la mano derecha. Retire la línea, devuelva el pescado al río sin reventarle la boca, camufle su erección con alguna rama de eucalyptus, y presentese con su cresta en el puesto sanitario de quiniela del pueblo, a jugar a todo lo que da. ¿O prefiere seguir trabajando?