26 feb. 2007

Confieso que he bebido-9

Hoy: Alemania

El señor Sikorsky me interceptó con su rayo captor, mientras intentaba abandonar las instalaciones por la puerta trasera. Me entregó un sobre con instrucciones, ya que continua ofendido, y no me dirige la palabra. El objetivo, en esta ocasión, visitar la bodega de los hermanos Dimitraus y Otto Von Klaus, en la ribera derecha del Rin.
Caminé hasta el bar y pedí agua. Agua, hielo y whisky escocés. Mientras revisaba el interior del sobre, y por el asunto este del calor, pedí una cerveza helada y otro whisky.
La idea de viajar a Alemania realmente me deprimió. ¿Qué podía encontrar en ese lugar que ameritara tremendo viaje? Seguramente, no buen vino. Esa tierra contaminada es incapaz de generar la noble bebida.
En el aeropuerto, me entretuve con unos griegos que tomaban ouzo y mostraban sus narices orgullosos. Me convidaron una vuelta. No está mal, nada mal. Trago mis píldoras para viajero y ahora si, la pregunta obligada: ¿hasta cuándo van a robar con el Partenón y esas ruinas? Parece mentira que ustedes, provengan del mismo lugar, ¿no? Kalimera Kiria!
Me toca ventanilla, número 4, y pido de inmediato mis 4 chupitos reglamentarios, 2 de tequila y 2 de mezcal. Ahora si, Alemania comienza a parecerme un buen programa. Completo con 6 cervezas, y selecciono un vino Italiano, para la cena.
Al llegar, encuentro a un muchacho que parece salido de las SS que sostiene mi nombre en un cartel. Subimos al vehículo, y ya estamos en camino.
De inmediato, sabiendo mi origen, quiere conversar de fútbol. Siente que somos pares. No, no me interesa, lo lamento. El fútbol es para energúmenos, lo que si me interesa es la historia, en especial la de las guerras mundiales.
El muchacho prendió las luces, apretó el sapito, y puso el auto en dos ruedas.
En la entrada de la finca, los hermanos Otto y Dimitraus me esperan, sonrosados y regordetes, con ropajes típicos del Tirol. Y eso incluye bermudas y tiradores. Me dan la bienvenida con unos jarrones de cerveza artesanal y unas tabletas con ahumados. Pienso: bien los gorditos. Sin embargo, recuperando la sensibilidad de la mandíbula inferior, les pregunto, así, para ir ablandando: ¿ustedes pertenecen a la “raza aria”, “la raza superior”? O sea, que la teoría esa es cualquier cosa, ¿no?. Los hermanos se miraron, confundidos y propusieron un brindis, mientras encarábamos derecho a las barricas de añejamiento. Comenzamos con un Liebfrauenmilch, que no está mal, y repito, hago buches, ruiditos desagradables con la boca abierta, pongo caras, en fin, todo el numerito. Pido más, y van trayendo distintas variedades: Kröver Nacktarsch, ahumado, Grauer Burgunder, con roble, y la cosa va tomando color. Entonces, aprovechando el ingreso de 4 trabajadores en muy buen estado de salud, los miro a todos y les digo: Me acuerdo cuándo se cayó el muro de Berlín, confirmé lo que siempre sospeché: el pueblo Alemán es demasiado débil para soportar un régimen comunista. Debilidad que ya habíamos presenciado con las derrotas en las dos guerras mundiales. Los muchachos se sonaron los cuellos, los nudillos, carraspearon, pero nada. Estos tipos son el colmo de la corrección. Pasamos a un subsuelo tenebroso, en el que se supone conservan el Weisser Burgunder. Primera vuelta, y no pasa nada, Repito, y nada. Esto del vino blanco me suena a vino para señoras. Señoras Alemanas. Entonces, mientras contabilizo 9 empleados, más los dos hermanos, les suelto: ¿Y los filósofos alemanes? ¿hace cuánto que no producen algo nuevo? Ahora solo surgen caníbales pedófilos por estas tierras, y acá entre nosotros: que les gusta tanto de la disciplina? No serán medio raritos no? Digo, les gustan los uniformes, las reglas, todos rubiecitos, no se, para mi que hay algo turbio.
Escuché cerrarse el portón, con mucho ruido a cadenas. Esto se pone bueno. Me engrilletaron, y arrancaron en fila India, todo muy organizado, a darme con todo: me zurraron, me aplicaron un zuncho en las muñecas, me garrotearon, y uno muy obsesivo y prolijo me arrancó las uñas de cada dedo.
¿Perdón? ¿Esto es el famoso “humor alemán” ? Ah! Muy bueno. Dejen que me ría un poco. Cuenten otro que me estoy haciendo el plato.
Se ve que mucho no gusto: llamaron a unos ancianos que tenían experiencia. Me machacaron todos los huesos de la cara, hasta volverla una papilla uniforme, me quemaron las plantas de los pies y me latiguearon el costillar. Ahora si. La cosa se va armando. Les agradezco y les comento mi impresión sobre el Weisser Burgunder. Buena anestesia local, buen sabor de oreja, aunque me sigue pareciendo un vino de señoras.
Cananas, matracas, dama de hierro, trepanaciones y pellizcos, mordeduras sin dentaduras, pero con huesos afilados, en fin, esta gente tiene de todo.
Viéndolos de cerca, me doy cuenta porque les ganaron los rusos, los americanos, los ingleses, es como que son muy alcahuetes del sistema, y digan la verdad, a Irak no fueron de cagones, ya no quieren perder mas, o ¿no?
Me corrieron por entre los plantíos, así desnudo como estaba, disparando unas dardetas bien afiladas. Logré escapar, y detener un camión que viajaba muy lentamente, respetando la velocidad máxima permitida. Subo, agradezco el aventón, pero no puedo evitarlo: ¿ustedes creen que por ser eficientes y sacrificados les van a dar un trofeo? Por favor, sigan manteniendo a los españoles, que a ellos les encanta, por algo son el país con más feriados de europa. Total, papito Alemania nos banca! Y claro! Tienen una Presidente mujer a la que le gusta cambiar pañales. Frenó en un bar de camioneros alemanes con un águila negra dibujada en el cartel de bienvenida. Un plus pensé, estos tipos son eficientes en serio. En pocos segundos me estaban castigando en la caja misma del camión: 7 camioneros gordos, el dueño, y sus cuatro hijos sub-normales.
Y tus nenes ¿también son de la raza superior? Prensas neumáticas, infladores, cigueñales y combustibles sobre las heridas.
Agradecí mucho y a cada uno, y mientras me arrastraba por la banquina, apreté rec en mi chiquitita grabadora: el Weisser Burgunder, si bien es cierto que es vino para señoras, funciona bien para la chunga y fundamentalmente, es óptimo para la monta del palafrén.

23 feb. 2007

79 Ladrón


Siga, cante, total nadie lo ve. Haga lo que quiera. Está completamente solo y no empiece con lo de tocarse. Haga otra cosa, no se, imite a Guido Kafka. Perfecto, usted tiene un don para la imitación de Guido Kafka. Ahora sube al teleférico, en un polémico paseo, y el artefacto se traba. Usted está en el cielo, con seis ancianos polacos realmente gordos y rosados. Se recuesta, se apachurra y se va quedando dormido, mientras la cosa se menea, y los polacos hablan en polaco, entonces ahora hoy usted, sueña con serpientes, con serpientes de mar, con cierto mar aire serpientes, sueña usted. Tararan. Blancas, transparentes, rojas con pintitas verdes, azules con círculos violetas, venenosas, en fin, de todo tipo y observa un río en el que un padre policía juega con sus hijos a flotar como cadáveres, y escucha el consejo de Willard de no bajar del barco. Mira un mapa y ve que los 4 puntos cardinales son 3, el norte y el sur. Se para frente a una pared y mira la marca que dejó el agua, el lugar en el que rompió la ola, y volvió atrás. Lo escucha al cazador gangoso, en un audio de submarino, y cena en lo de una millonaria con sus amistades, mira como sirven la comida y llega “Kirchi”, la dueña de casa, en el momento en el que ingresan unos africanos por la ventana, con unas banderas y mojados por el sistema de riego. Hay aplausos, pero a la dueña se ve que mucha gracia no le hace, entonces, se le prende fuego el labio de arriba a un invitado, que estaba contando su intención de publicar un libro con tapas de lijas, para destruir a los libros vecinos de la biblioteca.
Aparte a los polacos que lo aplastan, saquese el cinturón, tirese usando el cable como eje, llegue sano y salvo, subase los pantalones, pongase de nuevo el cinturón y arrastrese como un reptil jurásico a su casa de quiniela amiga. Si, a jugar.

19 feb. 2007

76 Las Llamas




Ultima vez que se lo digo: usted es rayadas y yo soy lisas, y hagame el favor de parar de llorar, que no pasa nada. Ya está. Tome, y apaguese la barba que casi no le queda nada.
Ahora usted está desnudo en el baño, y grita: Ey! ya hice!! Pero le recuerdo que tiene 32 años. Entonces, usted se queda quieto, mirando una mancha de humedad con la forma de Chatruc y se va relajando, se duerme y se le arma un especialista en balística que habla por radio, y se le escapan un par de tiros, escucha el sonido de un auto que va en marcha atrás, pero lo mira y el auto avanza hacia adelante, observa el cartel que anuncia estacionamiento para calientes y se acomoda, pero en eso, usted avanza en su silla de ruedas con una taza de té celeste que está rota, y es atropellado por una manada de gente en patines y se cruza con un grupo de estudiantes de teatro que se abrazan y se frotan y se saludan, entonces, se ahoga un poco, y se hace unas nebruceleezaciones, y en eso llega un cliente suyo, con un perro japonés enorme, que mea chorros tipo elefante, todo el tiempo, y usted decide invitar a cenar a su casa a un linyera que roba flores de una tumba, mira sus botas sucias con barro reseco y sufre viendo en el hospital, al vampiro que saca sangre y tiene ojos de humo. Pero usted está contento, y disfruta sabiendo que siempre lo persigue la luz del soldador, y ese gato altísimo un poco peligroso. A ver, vamos a ver, es solo una jugada, todo a la cabeza. Y su vida cambia para siempre, porque se vuelve multi multi ple millonarius. Jugalen jujugalen.

13 feb. 2007

71 Excremento



Usted maneja un automóvil. Hace 32 horas que no duerme. No que maneja, que no duerme. En una parte plana y recta de la ruta, se le cierran los ojos tres segundos. Sueña con un fakir que duerme con los pies enterrados en vidrio molido rojo, observa de lejos, que en Chicago, juega uno de los Murciélagos, y hace el gol decisivo. Se le forma un gordo que recibe de regalo unas camisas rayadas, y dice que ahora va a ser más piola, gracias a las camisas. Entonces, lo ve a Bob Dylan joven, antes de ser famoso, y parece que es un linyera. Anda preguntando en voz alta, si alguien conoce algun productor musical, a cualquiera que pasa. Aparece otro linyera, y le dice: Adam Block, Music LTD, Avenida 5 506 y Bob Dylan va. Pero al llegar, ve que es un canal de t.v. y observa muchos perritos que participan en algun programa de esos de perritos. Sale el productor, y no lo recibe. Tiene que entrar con algun perrito al show-si vuelve a decir perrito le rompo la boca-entonces vuelve todos los días hasta que logra entrar. Se presenta en el casting de perros, con uno que agarra de por ahí, pero nunca lo eligen. Por suerte usted ya divisa entre la bruma un recipiente con caca. Usted siempre ve caca. A lo mejor debería pedir ayuda a un especialista. Perdón pero usted me preocupa. Entonces juega al bowling de esponjas, y en las canaletas ve a unos muñequitos vivientes muy desagradables que todo el tiempo le dicen lo que piensan de usted, y parece que no es nada bueno.
Abra los ojos, arrastrese afuera del automóvil que ha volcado, toquese para ver si está entero, si tiene una erección, ocultela y haga dedo hasta un centro de quiniela, saque los australes que le queden, y jueguelon.

8 feb. 2007

51 El serrucho


Usted tiene el corte de pelo que provee el gobierno, una especie de cresta tibia, y está conforme. Entonces, procede a observar a una mosca que intenta atravesar un vidrio. Se ve que a usted le gustan este tipo de cosas.
La mosca se queda quieta un rato muy largo, entonces se van relajando, y se duermen. Usted apoya la frente en el vidrio. Su frente de carne y hueso.
Se le forma una situación en la que le tienen que cortar la pierna derecha.
No entiende muy bien por qué, pero se la tienen que cortar, ahí mismo, en la calle. Se hacen cargo los porteros de la cuadra y Quique Wolff.
Traen una hoz para la carne, y un serrucho para el hueso ¿Y los nervios? Con el serrucho. Tiene que morder una tabla de madera, es la anestesia. Escucha una grabación que lo invita a derrapar en su pequeña Cicloteca, y no le hace caso, observa aterrado a mucha gente que se agolpa a mirar, con sus perros y sus bolsas de supermercado.
Y ahí le caen a su pierna con la hoz. Corte circular. Hay que abrirle paso al serrucho. Arriba, abajo, arriba, y ya está, la canaleta de carne está abierta.
Duele bastante, pero cómo se imagina que el serrucho es peor no dice nada. Y llega el tipo que lo maneja, muy respetado por sus colegas porteros. Apoya el filo dentado en el hueso. Es cómo una caries gigante en todo el cuerpo. Dale, dale, dale, serrucho, serrucho. El hueso es cómo madera, hasta tiene aserrín de hueso. Sigue y sigue. Ya no se siente nada. El tipo para a descansar y secarse la frente con una toalla. Un niño que no es tal, y al que usted le dice que se vaya a jugar, le explica con voz de adulto, que no va a poder ser, ya que está todo cagado, incluso le cuenta que tiene pañales de chocolate blanco.
Uno de los espectadores, propone romper el hueso sin terminar de serruchar, total, ya está casi cortado. ¿Y los nervios? Claro, los nervios. Mejor serrucho hasta el final.
Ya falta poco. Más aserrín de hueso. Listo. Le tapan el muñón con una media “Ciudadela”, le juntan el aserrín de hueso en un frasquito y se van.
Usted ya puede empezar a pedir. Despierte a la mosca, despidase y prometale que la va a llamar en estos días, tipo el sábado y corra cómo Jaime a la casa de quiniela más cercana, y sin establecer contacto visual con el agenciero, juegue.

2 feb. 2007

Confieso que he bebido-8

Hoy: Burdeos, Francia

El día comenzó de la peor manera: un llamado telefónico de madrugada, de mi editor Mauricio Sikorsky.
A pesar de ser las 11 de la mañana, quería volver a conversar el final de mi articulo anterior. Según sus palabras, había algo que no le cerraba, algo raro, que le hacía ruido, como que le faltaba una vueltita más…
¿Vos cómo lo ves? Yo no lo veo, porque todavía no desayuné, y no se muy bien de que me estás hablando, pero me imagino que si lo mandé así, es porque me parecía normal. De todas maneras, no tengo inconveniente en que lo mejores, siempre y cuándo no se modifique mi paga. Sikorsky corcoveó, tragó saliva, y en estado de confusión, me informó mi siguiente destino: Francia. Por fin, un país en serio, con copa del mundo y todo. El punto exacto, Burdeos.
La verdad, es que la boca se me hizo agua. Entonces, arranqué con un Negroni mañanero, para olvidar el mal sabor de esta conversación, y prepare mi equipaje.
En el aeropuerto, mientras terminaba de completar los papelitos de migraciones, y el sexto fernet, me vi involucrado en una simultánea, con un israelí y un catalán. Sabía que debía mantenerme alerta, esta gente sobrevive hace siglos.
El catalán fue fácil: Ustedes odian a los españoles ¿no? Si, claro, hombre! Más que a los africanos y a los sudacas! Y odian el idioma español ¿no? Ni que lo digas, tío! Nuestra lengua, el catalá, es más rica y antigua! Perfecto. Entonces, porque no hacen el pequeño esfuerzo de aprender ingles, y suprimen de sus vidas el español? El catalán pidió la cuenta, aclarando que solo pagaría su agua mineral. ¿Y ustedes? Son el pueblo elegido ¿si o no? El Israelí no dudó. Claro, el pueblo preferido de dios. Okey, y tienen, cuántos años de historia? 5500, más o menos? 5766, corrigió el hombre. Bueno, entonces ¿como puede ser que no puedan elegir 11? 11!!! Es raro, hay algo turbio. Dejó 3 dólares, y se retiró.
Antes de partir, veo a un hombre vestido de gaucho bebiendo whisky escocés en una mesa vecina. Me acoplo a su trago, y en unos minutos, ya estamos parejos. Conversamos sobre ganadería y agricultura, civilizadamente, hasta el momento en que me cuenta muy orgulloso, que él es de cuarta generación de argentinos. Procedí a explicarle que eso lo hacía más responsable del lamentable estado en que se encontraba el país. Aproveché su turbación, pagué, y me fui a embarcar.
A embarcar en un avión. En mi asiento 27, pasillo, recibí mis primeros auxilios: vodka y limón, en 5 oportunidades, un tubo de Beaujolais noveau, para la cena. 6 calvados en cráneos de vencidos, como digestivo y 3 copitas de Champagne, por el asunto de la sed. El Champagne y la Cerveza, son como el agua, sacan la sed, y mantienen vivo.
El chofer de los hermanos Pierre y Jean Michelle Petit, me esperaba con un cartelito con mi nombre. Arranca con gran pericia, y me pregunta de dónde soy. Me mira por el espejo retrovisor, y cómplice me dice: Ah! Argentina! Somos del mismo club!! ¿Perdón? Si! Francia y Argentina, integramos el exclusivo club de los campeones del mundo, en fútbol, digo. Ah, bueno, es una manera de verlo…nosotros consideramos que pertenecemos a un club mucho más exclusivo: campeones del mundo, de visitantes. Club al que solo pertenecen: Brasil, Uruguay, Italia, Alemania y Argentina. Ganar de local es básico. Tenés que ser muy amargo y cagón para no ganar de local. Pero de visitante, eso si es de guerrero, de macho. En eso, ustedes se parecen a los Ingleses…
Metió el freno de mano, dio dos giros completos, y aceleró a fondo.
Los hermanos me esperaban sonrientes, con uniformes de granjeros franceses, bigotes y boinas. Estaban ansiosos por mostrarme sus barricas de roble, su famoso terroir, y arrancamos con una degustación de Cabernet, una copita de Haute-Medoc, otra de Cotes de Bourg, y los músculos de la cara me vuelven a funcionar. No así la pierna derecha.
Traen la mesita de quesos podridos, y se acerca un buen lote de operarios, con tres barricas móviles. Arranco una segunda vuelta, y voy mechando los recién llegados: Lalande de Pomerol, Grange Clinet, y 6 cervecitas, para limpiar, y no mezclar sabores, esto es muy importante. Y en eso veo a los 9 operarios, y a los hermanos Petit, que me miran contentos. Y les pregunto: che, tuá, ¿hasta cuándo van a ser el furgón de cola de los alemanes? Hasta gobierno títere les pusieron. Y encima los vinieron a rescatar los norteamericanos! Algunos se miraron en silencio, otros seguían contentos, por lo que no pude evitar preguntarles: Y además, este idioma que hablan, es bastante femenino ¿no? ponen la boquita, así, como unas nenas, y entre que las mujeres locales no se depilan, y no usan desodorante, la verdad, es que se complica identificar, cuáles de ustedes son hombres, y cuáles mujeres. Ahora si, llega la primer embestida, con aparejos rurales y artefactos de la revolución francesa: me prensaron el totolocho, me tornearon las canillas, y me cabecearon tucumanamente, uno por uno. Me rociaron con Vitriolo, me enrollaron en una vitela, y me machacaron las nalgas con una zampoña.
Pasamos a los Chateau du Bousquet, 3 rondas, porque tengo dudas, una copita de Pilot Sinot, y repito y repito. Siento algo en la mollera y un mojicon invisible. Este camina, pienso. Entonces pido 7 vueltas más, para confirmar y doble chequear.
Se han acercado los hijos de Pierre, y con varios operarios más, diría que son unos 23 galos que me rodean. Entonces, no puedo evitarlo y les pregunto, con mi voz más afagotada posible: che, tuá, lo de Waterloo, una vergüenza, ¿no? Es que ustedes también, tener a un petiso al frente, en eso los Ingleses son más piolas. Por algo siguen teniendo colonias. ¿A ustedes les queda alguna?
Me pusieron una cofia, me untaron con grasa de cabra, y me empujaron a un pozo repleto de hormigas coloradas, me aplicaron capirotazos y me ahogaron con trapos húmedos.
Agradecí la invitación, con una copita de despedida de Pessac Leonan, puse rec en mi nueva y chiquitita grabadora, y resumí: el Laland de Pomerol, a pesar de ser francés y de tener que poner esa boquita para pronunciarlo, es rendidor, analgésico fondista, y muy bueno para la obrepción.

1 feb. 2007

22 El loco



Su año ya ha sido malogrado. Todos sus nuevos propósitos han fraca-sado y deberá esperar once meses más. Entonces, usted se acuesta y se relaja un poco, solo un poco, no olvidemos que usted es un tipo con problemas. Siente un agradable hormigueo que le sube por los pies, pero se incorpora y observa horrorizado, cómo un ejército de hormigas camina sobre usted. Usted. Van y vienen, no se sabe bien que quieren, pero trabajan seriamente. Las expulsa a manotazos y toallazos, y también diariazos, y se va al automóvil de un amigo. Busca elementos para vengarse. Encuentra nafta, trapos y fósforos. Usted prepara un cocktail y ataca el hormiguero. Ahora si, se retira exhausto a reposar. El sol le pega en los párpados y visualiza todo rojo, pero hay unos puntitos negros que flotan y unos hilitos negros duros retorcidos que circulan. Se duerme, finalmente-que hincha pelotas que está-y se le arma un charco de una sustancia gelatinosa de color verde patito y escucha la voz de su amigo Alberto Fidel, que le sugiere mirar un programa de televisión llamado “La fábrica”, un reality que funciona en una fábrica de colchones, y en el que el público vota y decide que operario se queda sin trabajo, pero usted está peleando contra un vecino suyo, y en medio de la discusión, le tira una patada, pero su pierna no se mueve, y usted le tiene que aclarar que le acaba de tirar una patada, y su vecino se queda mirando a un costado, pero le dice: che, esto de los picorocos se está complicando. Además, parece ser, que el estuche de su cámara réflex se extravío y unos tipos hacen ejercicios y les mueven el piso para que corran. Se le aparece una mujer que le dice cosas y usted llora mucho, de lastima-dura.
Revise el hormiguero, a ver si hay sobrevivientes, oculte con algo su erección, camine haciendose el rengo, pero a paso firme al centro más cercano de quiniela, y si mi amigo, si le queda algo, juegue tranquilo.